Es una iniciativa humanitaria impulsada por Sor Lucía Caram y la Fundación del Convento de Santa
Clara. La bendición del papa León XIV convirtió esta misión en uno de los actos más visibles de su
visita a Cataluña.
Esta "Caravana" se formó con 31 vehículos, principalmente ambulancias cargadas con ayuda
humanitaria destinada a la población ucraniana afectada por la guerra. Aquí estuvieron los 11
generadores eléctricos del Rotary Club de El Prat, más el del Club de Castelldefels y Gavà, en total
13, que son una de las necesidades más urgentes debido a los ataques contra la infraestructura
energética y que sirven para mantener operativos hospitales, centros médicos y refugios cuando
falla el suministro.
Por este motivo el presidente del Club, Jesús María Reina y el compañero,
Moisés Molina, participaron en este viaje humanitario.
Sor Lucía explicó que el objetivo es que la solidaridad "atraviese Europa" y que los recorridos se
conviertan en "caminos que conducen hacia la paz".
Una vez en Polonia, los 60 conductores voluntarios llegaron hasta la frontera ucraniana. Desde allí,
un grupo más reducido continúa hacia el interior del país para entregar las ambulancias y el material
humanitario a sus destinatarios finales.
Una parte importante de la ayuda está asignada a la región
de Odessa, en el sur de Ucrania, de manera que algunos vehículos podrían acabar recorriendo más
de 3.000 km desde Cataluña hasta la costa del mar Negro. El objetivo es reforzar hospitales,
servicios de emergencia y zonas afectadas por la guerra